Del mar a la mesa: en nuestro restaurante frente a la playa norte de Peñíscola cocinamos el pescado y el marisco fresco que cada día sale de la lonja del puerto. Esta es nuestra tierra, nuestro puerto y nuestra despensa.
La lonja del puerto de Peñíscola está a unos minutos de nuestra cocina.
Compramos en directo cuando la flota vuelve a puerto, sin intermediarios.
Comes mirando el mar del que sale lo que tienes en el plato.
Conocida como «la ciudad en el mar», Peñíscola es uno de los rincones más bonitos del Mediterráneo. Su casco antiguo amurallado se levanta sobre un peñón rodeado de agua, coronado por el Castillo del Papa Luna, fortaleza templaria del siglo XIII que fue sede del papa Benedicto XIII. Calles empedradas, casas blancas y miradores al mar que han sido escenario de películas y series.
A sus pies, kilómetros de playa de arena fina y, hacia el sur, el Parque Natural de la Sierra de Irta: una de las últimas costas vírgenes del Mediterráneo.
Y entre todo eso, un detalle que a veces se olvida: Peñíscola sigue siendo un pueblo marinero de verdad, con puerto pesquero propio y una flota que sale a faenar cada madrugada.
La fortaleza templaria que corona el peñón, con las mejores vistas del Mediterráneo.
Calles blancas, rincones con flores y balcones al mar dentro de las murallas.
La playa norte frente a Nacra y las calas vírgenes del parque natural, a un paso.
Cada madrugada, las barcas de Peñíscola salen a faenar a los caladeros de la zona. Por la tarde, cuando la flota vuelve a puerto, la lonja se llena de cajas de pescado y marisco recién capturado que se subasta al momento, a la baja: un espectáculo auténtico del día a día marinero.
Nosotros compramos directamente en esa subasta. Sin intermediarios y sin cámaras de por medio: lo que se pesca por la mañana se sirve en nuestra mesa ese mismo día o al siguiente. Por eso nuestra carta cambia con el mar y con la temporada, no con el congelador.
Así de simple — y así de bueno.
Producto de los caladeros de Peñíscola y del Baix Maestrat, según temporada y según lo que traiga la barca:
Langostino de Peñíscola, galera, cigala, gamba y caracol de mar: los reyes de la subasta, en su mejor temporada.
Pescado de roca y de bahía: lubina, dorada, rodaballo, lenguado y morralla para nuestros fondos.
Sepia, calamar y pulpo de la costa, y lo que cada estación trae: cada época del año tiene su sabor.
De madrugada, la flota de Peñíscola sale a los caladeros de la zona.
Por la tarde, el pescado recién desembarcado se subasta en la lonja del puerto.
Elegimos las mejores piezas de la subasta, sin intermediarios ni congelados.
Lo cocinamos ese mismo día, frente a la playa norte y con vistas al castillo.
Cocina mediterránea con el producto de la lonja como protagonista, en un local frente al mar.
De la lonja del puerto de Peñíscola: compramos cada tarde en la subasta el pescado y el marisco que desembarca la flota local.
El mercado del puerto donde se subasta a diario la pesca fresca de las barcas locales, cada tarde cuando vuelve la flota.
No: nuestra carta marinera cambia con la temporada y con lo que traen las barcas. Si un día no hay algo en la lonja, no lo servimos.
Frente a la playa norte de Peñíscola, con vistas al casco antiguo amurallado y al Castillo del Papa Luna.
Frente a la playa norte, con vistas al castillo y con la lonja como despensa. Te esperamos en Nacra.